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“Cuando una víctima voluntaria que no ha cometido traición fuera asesinada en lugar de un traidor, la Tabla se resquebrajaría y la Muerte misma empezaría a trabajar hacia atrás”.
-C.S Lewis en El león, la bruja y el armario

Estamos a punto de comenzar la Semana Santa en El Salvador. La semana se observa en todo el país de diversas maneras, pero este año espero tener algunos momentos tranquilos para reflexionar sobre lo que significa pasar de la muerte a la vida, y ver a la muerte misma superada.

La cita pertenece a un libro infantil muy querido por muchos. El héroe de la historia es Aslan y al final resucita. Las palabras anteriores salen de su boca cuando comparte el mayor secreto de todos… cuando un sacrificio perfecto muere por un traidor, la propia muerte empieza a retroceder, pierde su control y se deshace.
Por supuesto, la historia es paralela al relato de la Pascua que nos disponemos a celebrar… un sacrificio inocente murió en lugar de todos nosotros, traidores a Dios. No sólo se apartó una piedra… sino que la propia muerte fue apartada y todo empezó a funcionar al revés.

Realmente es al revés en el Reino de Dios. Los que merecemos la muerte somos los que vivimos. El asidero de la muerte se suelta y luego se desliza. Lo que queda es vida, y esperanza, y nuevo.

La semana pasada celebramos nuevas maravillas de una forma que sólo podría describirse como una Resurrección. Honramos a nuestros clientes que han permanecido sobrios desde que COVID-19 llegó a El Salvador. Tras dos meses de sobriedad en nuestro refugio temporal, tomaron la difícil decisión de luchar todo el año por la recuperación… de luchar contra la muerte y elegir la vida.


Les celebramos a ellos y a sus elecciones. Celebramos su perseverancia y su tenaz fuerza. Y boca tras boca proclamamos la poderosa obra de Dios. Porque sólo Dios puede atravesar una pandemia mortal y poner en pie a hombres y mujeres y encaminarlos por una senda diferente. Sólo Dios puede hacer retroceder a la muerte y guiar a quienes luchan contra las adicciones y el miedo y el trauma hacia una vida totalmente nueva.

Ninguno de nosotros merecía siquiera sentarse a la mesa de la celebración. Pero gracias a la Pascua todos tenemos un lugar.
A causa de Jesús.
Por la vida.
Porque en el reino al revés de Dios la muerte se aparta en favor de la vida y todos podemos encontrar la curación.
