Post invitado escrito por Christopher Alarcón, Director del Programa Misión a El Salvador
El fracaso puede ser una gran motivación, pero a veces se convierte en un obstáculo en nuestro camino hacia la victoria. Genera dudas, sentimientos de inseguridad y nos limita para ver más allá de nuestro propósito personal.
El Centro de Recursos del Faro tuvo la oportunidad de celebrar una segunda graduación del “Sistema de Niveles”. Este “Sistema de Niveles” es un programa disponible en el Lighthouse para nuestros clientes que desean comprometerse con un proceso de cambio y crecimiento centrado en sus propios objetivos individuales. Nuestros clientes proceden de circunstancias muy singulares, por lo que el avance es diferente en cada caso. Nuestro equipo trabaja para ayudar a cada cliente a fijarse objetivos y elaborar un plan. Cuando terminan de avanzar por los niveles y pasos de sus planes, están listos para graduarse. Nueve personas tomaron la decisión de iniciar este proceso individual y pudimos acompañarlas durante su temporada en el Centro de Recursos Lighthouse.

Nuestro equipo estaba a punto de celebrar muchas alegrías, logros y victorias. Pero les acompañaron la tristeza y el dolor que también forman parte del proceso.
Siempre es correcto decir que quien no comete errores, quien no experimenta un fracaso o sufre una caída, no está completamente preparado para el éxito. Sin fracasos, uno está mucho menos preparado para superar adversidades, afrontar retos y, por supuesto, para dar lecciones a los demás.
“Los que plantan con lágrimas cosecharán con gritos de alegría. Lloran cuando van a plantar su semilla, pero cantan cuando regresan con la cosecha”. Salmo 125:5-6

Rosa Argueta, graduada de la primera “promoción” que completó el Sistema de Niveles hace varios años, dio palabras de ánimo a estos graduados de la segunda generación. Dijo: “No podemos rendirnos. Tocar base constantemente es lo que nos ayudará a ser capaces de identificar aquellas cosas que necesitamos modificar o cambiar y a ser conscientes de que estamos en un proceso continuo de cambio, transformación y trabajo inacabado. Aún tenemos mucho que dar y somos capaces de influir en los demás”.
Gracias a todas las iglesias, organizaciones y personas individuales que forman parte de esta obra llamada Misión A El Salvador. Este logro es gracias a ustedes por creer que podemos seguir impactando la vida de otros salvadoreños. Gracias por llevarnos en sus oraciones y por ser usados para animar a todos aquellos que lo necesitan.
