El bloguero invitado de hoy es David Aguiluz, miembro del personal de MTES, y comparte una perspectiva única como adicto en recuperación y como terapeuta de adicciones.
Hablar de adicciones es un tema complejo. No es un tema que se centre únicamente en el consumo de drogas. En su lugar, se centra en “el uso compulsivo, el abuso o la obsesión por una actividad, relación o sustancia en la que convergen factores biológicos, genéticos, psicológicos y sociales”. Así es como define la adicción la Organización Mundial de la Salud (OMS). Quiero dedicar un momento a centrarme en dos de estos factores… no porque sean los más importantes, sino porque son en los que centro mi trabajo profesional cada día: los factores psicológicos y sociales de las adicciones. En ellos centramos nuestras intervenciones para proporcionar rehabilitación y prevención del consumo compulsivo de drogas a nuestros clientes.
La mayoría de los clientes a los que atendemos cada día en Mission To El Salvador comparten una estrecha relación con el consumo de drogas. Cada uno de ellos tiene una historia detrás de su adicción, una historia que puede resumirse con frases como “pocas oportunidades para sobrevivir”, “pobreza extrema”, “víctimas de violencia doméstica, comunitaria o psicológica”, “abandono” y “aislamiento”, entre otras. El consumo compulsivo de drogas es una vía de escape de su realidad. Como terapeuta de adicciones y adicto en recuperación, puedo dar fe de ello.
Mi experiencia como adicta en recuperación me ha permitido adoptar un enfoque directo con los clientes y residentes de los programas de MTES. Mi enfoque ha sido de comprensión y empatía hacia el sufrimiento y el dolor que han experimentado debido a su necesidad de consumir su droga favorita a diario.

En el Programa Residencial Nuevo Amanecer para niños y adolescentes, al igual que en el Centro de Recursos Faro, mis intervenciones son tanto grupales como individuales, mediante talleres sobre adicciones y sesiones individuales. Cada una de estas sesiones se centra en visualizar la necesidad de cambio y dejar atrás la sustancia adictiva.
Por encima de todo, quiero que los individuos comprendan los factores emocionales, psicológicos y sociales que les llevaron a depender de una sustancia. Mediante estas intervenciones, pretendemos conducirles a la recuperación, no sólo dejando atrás la sustancia, sino devolviéndoles la oportunidad de construir un nuevo futuro. Queremos que tengan un buen trabajo, que sigan estudiando, que se relacionen con sus familias y que refuercen sus vínculos afectivos para que puedan reconstruirse desde dentro. De este modo, se abordan los factores psicológicos y sociales.
Tampoco queremos descuidar el factor más importante de nuestras intervenciones, la parte espiritual, para que conozcan a un Dios que les permita confiar y depender totalmente de Él a lo largo de su proceso, y sepan de su bondad y amor para dignificar sus vidas.