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EL VERDADERO SERVICIO QUE AGRADA A DIOS

El blog de hoy fue escrito por Sara Montenegro de Monge, la Coordinadora de nuestra Programa Residencial Nuevo Amanecer. Ella compartió su experiencia viviendoos y sirviendo en El Salvador como parte de nuestra misión. 

Hoy mientras busca un poco de sabiduría en un artículo cristiano , me tope con este escrito acerca de que significa servir genuinamente a Dios. Estamos acostumbrados a que el servicio es dentro de la iglesia y bajo la misma costumbre cristiana: cantar en un culto, practicar la palabra, servir en escuela dominical, servir alimentos en una actividad, hasta lavar los baños de la iglesia…y si, todo eso y mas es el servicio de Dios. 

Pero en ocasiones se nos olvida que el servicio a Dios es un estilo de vida, no es una actividad que dura un ahora y 30 minutos (el tiempo de duración del culto), es una forma de vida que debería regir todas las esferas de nuestra vida, se trata de tener un espíritu de servicio. 

Pilar Herrera, escribe en el articulo Dios Te Llama a una Vida de Servicio (Coalición por el Evangelío): “servimos cuando cambiamos el pañal del bebe, cuando estas cuidado y siendo ayuda idónea para tu esposo, estas sirviendo cuando cuidas a los niños de un matrimonio para que puedan salir a pasear o cenar solos, estas sirviendo cuando estas en tu trabajo…”

Y justo ahi fue donde mi reflexión comenzó.

Tengo la bendición de trabajar en MTES, un lugar con bases cristianas y que la forma en que nació esta organización fue dentro del servicio a Dios, tenemos espacios diarios que llamamos sabáticos, donde podemos tomarnos 30 minutos dentro de nuestra jornada laboral y buscar de Dios, puedo predicar con libertad la Biblia, poner alabanzas mientras trabajo, leer libros cristianos, hacer actividades que tengan un propósito dirigido hacia las personas que necesitan de Dios…y hablando con muchas personas, estamos de acuerdo, que contar con un trabajo así es una gran bendición, pero no quiero enfocarme en lo que puedo hacer, que seria parte del servicio a Dios, quiero citar la ultiima parte del escrito de Pilar Herrera en su articulo, “cuando estas en tu trabajo y tienes que hacer tareas desagradables, estas sirviendo al Señor. Debemos remangar nuestras mangas y hacer el trabajo sucio, o el trabajo que nadie quiere hacer. Tenemos que estar dispuestos a servir a los que no pueden recompensarnos.” 

Mi trabajo en MTES se trata de eso, de hacer la parte del trabajo que no a muchos les agrada hacer, trabajamos con personas que son dificiles y con historias muy complicadas. Trabajamos con adolescentes con tantas heridas y tanto dolor, con familias que estan luchando y parece que no tienen esperanza, con persona que han creído las mentiras que son fracasos completos, personas en situaciones muy grave y es difícil de trabajar con ellos debido a sus situaciones algunos días. 

Pero lo que mas me llama la atención fue que debemos estar dispuestos a servir a los que no pueden recompensarnos.

Estoy segura que la mayoría de personas, adolescentes y familias con las que trabajamos, no pueden recompensarnos por todo el trabajo que hemos hecho. Su situaciones no permitan. Aveces centramos nuestra motivación en ver cambios y frutos en las personas, pero se nos olvida que el trabajo o el servicio lo hacemos para Dios. El es quien se encarga de hacer los cambios en las personas, no somos nosotros. Y cuando realmente entendamos eso entonces el servicio que hagamos en cualquier lugar traerá una satisfacción personal. 

Como dice Colosenses 3:23, “Todo lo que haga, háganlo de corazón , cómo para el Señor y no para los hombres.”

Entonces, si en todo lo que hacemos nuestro enfoque sigue siendo Cristo, entonces todo lo que hagamos tendrá sentido. Si ayudamos a limpiar un area del programa, si recibimos a las personas en la entrada, si manejamos para llevar a los clientes a algún lugar, si impartimos un taller, si escuchamos a un adolescente mientras tiene dificultades, si le enseñamos a leer y escribir a un adulto, si aseamos los baños luego de un tiempo de duchas, si repartimos elementos comida y limpieza a los programas, si respondemos una llamada, si damos un abraza, si acompañaremos, si supervisamos, si cocinamos para ellos…todo esto cobra un sentido tan grande.

¿Por que? 

Porque son coas que la mayoría de personas no hará por ellos, y no lo hacemos para vanagloriarnos y engrandecemos porque hacemos cosas “increíbles”, lo hacemos porque Jesús no enseñó que así debe hacerse.

Jesus vino a ser siervo, fue un ejemplo de servicio, de sacrifico y amor. Y no, ninguno de nosotros podemos recompensarlo por lo que hizo por nosotros.

Trabajar en MTES con el objetivo claro, es una estilo de servicio, no solo siento que cumplimos un ejemplo, una jornada de labores, siento que puedo servir a Dios con todo lo que hacemos. 

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