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MINORÍAS, ADICCIONES Y EL LLAMADO A RESTAURAR VIDAS

¿Sabías que julio es el Mes de la Concientización Sobre la Salud Mental de las Minorías? Nuestro Director de Programas, Christopher Alarcón, está visibilizando este mes a las personas marginada, estigmatizadas y desatendidas de nuestra comunidad. 

Cada julio nos invita a reflexionar sobre las minorías y las poblaciones que, por diferentes circunstancias, continúan siendo invisibilizadas por la sociedad. Entre ellas se encuentran miles de personas que viven con un trastorno por consumo de sustancias y que, además, enfrentan la pobreza, la situación de calle o las secuelas de la trata de personas. 

Con frecuencia, al hablar de tratamientos para las adicciones, se piensa en quienes aún conservan una red familiar, un empleo o cierta estabilidad económica. Sin embargo, existe otra realidad mucho más compleja; la de quienes lo han perdido casi todo y, además de luchar contra una adicción, cargan con el peso del rechazo, el abandono. violencia y el estigma. 

En Mission To El Salvador, hemos aprendido que acompañar estos procesos requiere mucho más que un programa de rehabilitación. Significa restaura la dignidad, ofrecer un espacio seguro, sanar heridas emocionales, fortalecer la salud mental, reconstruir relaciones y recordarle a cada persona que su vida tiene un valor incalculable. 

No es lo mismo trabajar con una población que mantiene recursos y redes de apoyo que acompañar a quienes han sido invisibles durante años. La recuperación de personas en situación de calle, pobreza extrema o víctimas de la trata exige un abordaje integral, enfocado en el trauma y comprometido con la justicia social. 

Los informes internacionales siguen mostrando que las personas en mayor vulnerabilidad enfrentan graves barreras para acedar a servicios de salud y tratamiento. El World Drug Report 2025  señala que el crecimiento del consumo de drogas a nivel mundial hace indispensable ampliar el acceso a tratamientos basados en evidencia y centrados en el individuo. Asimismo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Oficina de las Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito (UNODC) destacan que los servicios deben responder a las necesidades específicos de quienes sufren múltiples formas de exclusión social. 

Como organización cristiana, creemos que esta realidad nos interpela directamente desde el Evangelío. jesús dirigió su ministerio hacia quienes eran rechazados, olvidados y considerados indignos por la sociedad. En Lucas 4:18 declaró: 

“El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón, a pregonar libertad a los cautivos y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos.” (RVR1960)

Esta misión sigue tan vigente como siempre. En Mission To El Salvador creemos que la recuperación comienza cuando alguien deja de ser invisible. Por eso trabajamos para ofrecer atención integral a quienes suelen ser marginados, convencidos de que el amor, la evidencia científica y la fe pueden ir de la mano en el proceso de transformación. 

Una comunidad verdaderamente saludable no es la que solo atiende a quienes tienen más oportunidades, sino la que decide acercarse a quienes más han sufrido, reconociendo que ninguna persona está fuera del alcance de la esperanza. 

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